En 1917, ya comandante, es destinado a Oviedo, donde se casa con Carmen Polo, de una familia bien situada que le proporcionará valiosos contactos. En 1927 ya es general, y se le da el mando de la Academia Militar de Zaragoza. Con la República –que acata sin ningún reparo–, es puesto al frente de la Comandancia de Baleares. En 1934 es encargado de sofocar la revuelta minera de Asturias, lo que hace sin miramientos, y es nombrado por Gil Robles –del gobierno conservador que entonces dirigÃa la República– jefe del Estado Mayor Central. Sin embargo, con la victoria en 1936 del Frente Popular, es relegado a la Comandancia de Canarias.
Como militar, Franco no era un gran estratega: a finales de agosto de 1936, tras la toma de Talavera, tenÃa el camino expedito para conquistar Madrid, que habrÃa caÃdo fácilmente porque aún no habÃa organizado su defensa. Con ello probablemente habrÃa terminado la guerra. Pero Franco prefirió socorrer el Alcázar de Toledo, sitiado por fuerzas republicanas, dando tiempo a la capital para organizar su defensa. Cuando por fin quiso marchar contra Madrid, ya no pudo. Igualmente, a finales de 1938, tras la batalla del Ebro, cuando lo lógico habrÃa sido marchar hacia Barcelona, Franco decidió dirigirse a Valencia, retrasando varios meses más la guerra. Incluso Mussolini dijo entonces: “ese hombre o no sabe hacer la guerra o no quiere hacerla; los rojos son luchadores, Franco noâ€. Entonces, cuando las esperanzas de la República estaban en alargar la guerra para entroncar con la contienda mundial –que ya se preveÃa–, de nuevo tuvo suerte Franco: el 28 de septiembre de 1938 se firma el pacto de Munich entre los aliados y el eje, cediendo ante el expansionismo alemán a cambio de la paz –colmo de ceguera polÃtica–.
Muy bueno tu hilo, epaminondas, pero me gustarÃa completarlo. La buena suerte de Franco a la que aludes repetidas veces los árabes la llamaban baraka.
Todo militar, hace un siglo, si querÃa ascender en su carrera militar, tenÃa que dos opciones: el camino lento de permanecer en la penÃnsula y ascender por estudios o por antiguedad, camino que no solÃa llevar muy lejos sin enchufe, o el camino de Ãfrica. La mayorÃa de los militares africanistas mandaban a los soldados a pelear y morir y ellos se resguardaban de los tiros en retaguardia. Franco, que desde joven sufrÃa numerosas bromas de sus compañeros de armas por su baja estatura y voz atiplada (poco varonil), quiso de alguna manera reafirmar su hombrÃa siendo uno de los pocos oficiales que mandaba a sus tropas desde el frente. Asi llegó a ser el general más joven de Europa. Era cuestión de huevos, o si lo preferÃs, de arriesgarse para conseguir ascensos. Probablemente tuvo un complejo desde pequeño.
Uno de los propósitos del Plan era la devaluación de la peseta para aumentar las exportaciones. Cuando abordaron este punto, Franco preguntó: ¿Y que pasa con las naranajas valencianas? Entonces el principal capÃtulo de las exportaciones eran estos cÃtricos. Y al ministro correspondiente le iluminó el EspÃritu santo (por decirlo de alguna manera) y le dijo: ¿Y que pasará el año que se hielen las naranjas?
Esto bastó para convencer a Franco y este se inclinó por los ministros del Opus Dei en contra de los Falangistas a doptó el Plan de estabilización. Esto da idea de la poca cultura del general.